El científico catalán Joan Massagué, director adjunto del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona y director del departamento de Genética y Biología del Cáncer del Memorial Sloan-Kettering Center de Nueva York, ha predicho el fin de la quimioterapia para tratar el cáncer. En un futuro no lejano se irá hacia un tratamiento personalizado del cáncer con diagnósticos más afinados, basados en la genética del tumor y del paciente, lo que permitirá sustituir la agresiva quimioterapia por medicamentos específicos de nueva generación. Massagué ha explicado que existen ya algunos tratamientos específicos para seis u ochos tipos de cánceres (como el de leucemia mieloide crónica, o el de algún tipo de pulmón) de los doscientos que se conocen, y que el reto para las próximas décadas es seguir trabajando en esta línea. Para el científico estos tratamientos supondrán la normalización del cáncer como una enfermedad más, con un repertorio de medicamentos definidos y un tratamiento concreto.
El cáncer en la cabeza y cuello incluye la boca, nariz, senos paranasales, glándulas salivales, garganta y ganglios linfáticos en el cuello. La mayoría comienza en los tejidos húmedos que rodean la boca, la nariz y la garganta. El 85 por ciento de los cánceres en la cabeza y cuello se relacionan con el consumo del tabaco, incluyendo el tabaquismo y el tabaco sin humo.
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He encontrado una interesante reflexión sobre el tratamiento integral del cáncer, que no solamente recoge los habituales frentes terapéuticos, sino también aspectos muy relevantes como la alimentación. Experiencias muy cercanas me han demostrado que los hábitos saludables ayudan a mantener esta enfermedad a raya.
A Humphrey Bogart no se lo llevó por delante un gangster malencarado, sino un cáncer de pulmón. Llama la atención que otros héroes cinematográficos nacionales de la misma talla, como Andrés Pajares o Fernando Esteso, que también llenaron las pantallas de humo de tabaco, no hayan padecido la misma enfermedad. Una de las posibles explicaciones le acaba de ofrecer la ciencia médica, que ha probado que beber vino tinto reduce el riesgo de desarrollar cáncer pulmonar un 60%, especialmente entre los ex fumadores. El estudio, realizado en Estados Unidos, hizo un seguimiento clínico durante seis años a más de 84.000 hombres de entre 45 y 69 años, de los que 210 desarrollaron un tumor en el aparato respiratorio. Se comprobó que los que tomaban vino tinto tenían un 2% menos de probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón por cada copa de vino que consumían por mes. La investigación concluye que compuestos presentes en el tinto, como el resveratrol o los flavonoides son claves en la protección de la carcinogénesis pulmonar, unos productos que no existen en el vino blanco ni en las bebidas de alta graduación alcohólica. Lo cierto es que, de haberlo sabido antes,Humphrey Bogart podría haber compensado parcialmente el riesgo de fumar un pitillo tras otro enCayo Largo o en Casablanca bebiendo riojitas en vez de copas de güisqui. Esteso y Pajares fumaron y bebieron tinto en cumbres cinematográficas como Los Bingueros, Yo hice a Roque II o Los energéticos y, afortunadamente, están libres de la enfermedad.
Antonio Rial es periodista científico en Radio Nacional de España en Sevilla. Licenciado y doctor en Medicina en el área de Psiquiatría y doctor en Comunicación Audiovisual. La Junta de Andalucía le ha distinguido con el Premio Andalucía de Periodismo. Finalista del Premio de divulgación médica Boehringer Ingelheim 2008.