El cambio de hábitos durante las vacaciones de verano provoca que los más pequeños engorden. Hablamos de ello con el doctor Eugenio Fernández, pediatra y coordinador del programa 'Niños en Movimiento' del Instituto Hispalense de Pediatria
Categoría: deporte
El deporte español va tejiendo victorias en muchas especialidades, tanto individuales como de equipo. Desde el oro olímpico en Barcelona, el fútbol español ha evolucionado hasta situarse en lo más alto. La copa de Suráfrica es el premio a una generación virtuosa de este deporte que ha llegado a la cima desde la humildad y la fuerza de un espíritu colectivo. Analizamos en Radio 5 la psicología de 'La Roja' con José Carlos Jaenes, vicepresidente de la Federación española de Psicología deportiva.
Los médicos les han aguado la fiesta a los deportistas, que se exhiben muy chulitos haciendo ejercicios de estiramiento previos a iniciar la competición. Y es que se ha descubierto que, contra lo que se pensaba, las flexiones para estirar los músculos antes de empezar una rutina de ejercicio empeora el rendimiento deportivo. Lo publica la revista científica Journal of Stength and Conditioning Research (Revista de Investigación de Fuerza y Condicionamiento), en la que el director de la investigación, el doctor Bill Holcomb, explica que las medidas de potencia explosiva en los grupos de atletas que se habían estirado resultaron significativamente más bajas que las de aquellos que no lo habían hecho. El científico recomienda que se lleve a cabo un calentamiento de todo el cuerpo seguido de flexiones específicas adecuadas para cada deporte. En todo caso, si la mayor parte de los mortales elevásemos una pierna ayudándonos con una mano o cruzásemos los brazos por detrás de la espalda poniéndolos en tensión musculada, tendríamos después que llamar a un fisioterapeuta asiático para nos deshiciese el nudo y nos enjugase las lágrimas de dolor.
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Los viejos carcamales que deciden el orden económico mundial necesitan urgentemente practicar algún ejercicio físico. La ciencia médica ha encontrado evidencias de que practicar regularmente deporte aeróbico mejora sustancialmente funciones del cerebro relacionadas con la coordinación y ejecución de tareas. Queda la esperanza de que dejándose el bofe corriendo en algún gimnasio, a alguno de ellos se le encienda la bombilla y se avergüence de que 923 millones de personas de nuestro planeta se encuentran en situación de extrema pobreza. El dato es demoledor: según la ONU, sólo con el 0,7% de los tres billones de dólares que han destinado Estados Unidos y la Unión Europea a sanear bancos, todas estas personas hambrientas podrían salvar sus vidas. Todos los habitantes sensatos de este planeta estamos obligados moralmente a sacar de sus despachos a los políticos y a los banqueros, colocarles un chándal, y obligarles a sudar hasta que sus mentes se iluminen y acaben con la lacra del hambre en el mundo.
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Cuando un japonés con exceso de obesidad y musculación y vestido con un magro pañal de tela se encuentra con un congénere del mismo porte mórbido, se enfrasca irremediablemente en una suerte de abrazos y jadeos violentos que acompaña de expresiones insólitas que en su trascripción sonora al español suenan algo así como ahiii kiii, iiishimoó o ahikiiiido. En realidad, tengo para mí que tal actitud, a caballo entre lo violento y lo puramente rijoso, esconde un trastorno afectivo grave, probablemente nacido en la más temprana infancia, cuando durante días enteros aquellos niños eran habitualmente abandonados por padres licenciosos y bohemios que cuando regresaban a casa beodos recogían a sus bebés ya bien rebozados de fétidas boñigas y orines purulentos. Los luchadores se vengan en su edad adulta vistiéndose con aquellas sabanillas escrotales y tratando de hacer cisco el plexo solar, el bajo vientre y el recto anterior de sus rivales, que no son más que metáforas humanas de sus abyectos papás y mamás que tantas veces los dejaron en manos del vil y alevoso destino. La ciencia ha venido a demostrar ahora que ese deporte es una porquería. Buena parte de los que lo ejercitan están contagiados de "herpes gladiatorum", también llamado "scrumpox", una infección grave y muy contagiosa que se propaga por el contacto físico y que causa irritación en la garganta, inflamación glandular y úlceras en la cara, cuello, brazos y piernas. Así es que se encuentra en pelota viva y necesita imperiosamente pelear cuerpo a cuerpo con otro ser humano, elija una mujer o un hombre que sea de pocas carnes y menos musculatura: tendrá menos posibilidades de que esté infecto del mal de los gladiadores. Y ya puestos, en vez de pelear, aproveche la refriega para buscar otros placeres menos violentos y más lujuriosos. Su cuerpo se agradecerá.
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Si cuando hace ejercicio su cuerpo se empapa en sudor rancio y apestoso, conténtese. El aguita que está expulsando por las axilas, la espalda y por cualquier otro lugar remoto de su cuerpo serrano le está protegiendo de sufrir una crisis asmática que le podría dejar asfixiado y rendido a los estertores y escupitajos del destino. ¿Acaso no es mejor oler mal que morir entre sibilancias y jadeos? La revista Chest revela en su último número que los mismos mecanismos que fijan el "volumen" de sudor que eliminamos cuando hacemos deporte determinan también la cantidad de agua que segregan las vías aéreas. Como consecuencia, las personas que transpiran menos son las que tienen los pulmones más secos, lo que los hace más susceptibles a estrecharse y con ello a que se altere la respiración durante el ejercicio. Los resultados se obtuvieron tras someter a pruebas de esfuerzo a 56 marineros sanos, a los que se indujeron crisis asmáticas y se evaluó después la cantidad de sudor que desprendían sus pechos lobos. Les doy mi palabra de honor que la revista Chest, Pecho en inglés, pese a su nombre y al tufo que desprende este estudio, no es un manual gay, sino una prestigiosa publicación científica dedicada a divulgar los nuevos tratamientos contra las enfermedades del sistema respiratorio.
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Investigadores de Estados Unidos acaban de demostrar que es imprescindible dar 300 saltitos diarios para mantener el esqueleto en condiciones óptimas de mineralización y evitar así fracturas y osteoporosis. Eso sí, lo ideal es practicar estos ejercicios con el asesoramiento adecuado, ya que es recomendable ir aumentando progresivamente la complejidad de los botes, implicando cada vez a más grupos musculares e ir sumando en sus entrenamientos territorios anatómicos tan remotos como los cuerpos cavernosos, la musculatura lisa del recto o el abductor superior de las aletas nasales, pongo por caso. Así es que si tiene la espalda hecha polvo, si sus huesos son frágiles cuales estructuras crisálidas (vulgo capullos), si se encuentra más débil que Marco el Día de la Madre, no dude en comprarse una comba. Salte sin fin y no atienda en sus volatines a las murmuraciones y cotilleos de las personas intrigantes y desocupadas que se encuentre a su paso por las calles y plazas, que seguramente envidiarán su jovialidad saltarina, su antídoto para combatir el paro de sus articulaciones.
!--[if>![endif]-->Si le va la marcha, la atlética se entiende, y es capaz de pegarse grandes palizas corriendo por calles y plazas con la justificación de que está haciendo deporte, sabrá bien que al finalizar el ejercicio sus músculos suelen quejarse amargamente: ¿para qué diablos este absurdo machaque?, se preguntan, mientras observan con envidia a otros pies y a otras piernas alegremente recogidas sobre sofás, camas, edredones y playas. Si al menos quiere aliviarse un poco de la paliza, sepa que el mejor regalo para su cuerpo es alimentarlo con un buen plato de pasta y un café. La razón científica es que durante el ejercicio intenso los músculos consumen glucógeno como combustible, y los carbohidratos propios de la comida italiana son capaces de reabastecer rápidamente el depósito vacío transformándose en azúcar. Ahora se ha descubierto, además, que la cafeína acelera ese proceso metabólico y coopera para que aparezca usted como nuevo tras la ducha. Lo sospechoso del estudio es que la coca cola lleva cafeína y uno puede barruntar que esta investigación le viene muy bien a sus fabricantes. Y más, que se publique justo antes de las olimpiadas.

