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La Coctelera

Categoría: felicidad

El Síndrome de Peter Pan afecta al 50% de los varones

El psicólogo Antoni Bolinches es el autor de Peter Pan puede crecer donde analiza el llamado síndrome de Peter Pan, que afecta alrededor del 50% de la población masculina de los países occidentales. Son hombres inmaduros y con miedo al compromiso de la edad adulta, que terminan padeciendo desequilibrios personales que derivan en problemas de pareja. Estos varones están anclados en una juventud psicológica y afrontan  problemas que van creciendo con la edad.

Empatía y violencia comparten casa en el cerebro

Empatía y violencia son hermanas en el cerebro y comparten recorridos neuronales. De estos sentimientos opuestos dentro de nuestra cabeza, hemos hablado en Radio 5 con Luis Moya, profesor de psicología de la Universidad de Valencia, autor principal de un estudio que relaciona empatía y violencia.

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El sueño de la inmortalidad

¿Cuál es el origen del envejecimiento humano? ¿Es verdad que comienza a los 30 años? Se lo preguntamos al catedrático de fisiología Francisco Mora, uno de los especialistas más prestigiosos del mundo en envejecimiento cerebral. Francisco Mora, autor de "El sueño de la inmortalidad" responde si depende nuestro envejecimiento de un programa ya inscrito en nuestros genes o se trata de un proceso no programado cuya dirección depende de la voluntad del individuo y nos introduce en la relación cerebro-envejecimiento a partir de las últimas aportaciones de la neurociencia y de las ciencias biológicas en general, que han echado abajo muchos de los dogmas preestablecidos sobre el envejecimiento y que podrían hacer cambiar no sólo el estilo de vida de mucha gente, sino el marco social de referencia en el que el individuo “viejo” se mueve.

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¿Cómo saber si un niño tiene estrés?

¿Es la infancia una época de felicidad, libre de preocupaciones? Investigadores de la Universidad de Málaga han creado un nuevo método para medir el estrés en niños de entre 8 y 12 años. El estudio se fija en detalles que preocupan a los pequeños como la apariencia física, la participación en actividades extraescolares o si pasan demasiado tiempo solos. Este análisis lo ha dirigido la catedrática de Psicología de la Educación, María Victoria Trianes, con ella hablamos del mito de que los niños siempre son felices.

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La fantasía infantil de la Navidad

La fantasía infantil es alimentada más que nunca en Navidad. Los niños creen en la magia de Papá Noel y los Reyes Magos y nos preguntamos cómo repercute ésto en su evolución imaginaria y crecimiento. Hablamos con Consol Tarragó, psicóloga del Instituto de Psiquiatria y Psicología del niño y el adolescente de la Fundación Eulalia Torras de Bea de Barcelona.

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Los cabezones son más felices

Siempre me había preguntado cuál era la razón de que los dos grandes iconos de la felicidad de Oriente y Occidente, Buda y Mickey Mouse, aparecieran indefectiblemente representados en las estanterias de los bazares con las cabezas tan grandes. La ciencia ha conseguido desvelar que la capacidad para disfrutar de los placeres de la vida tiene que ver con el tamaño de las regiones subcorticales del cerebro, y es conocido que el volumen cerebral es proporcional al molondro que nos sirve de caja protectora. En un experimento realizado entre 29 voluntarios se pudo demostrar, a través de imágenes de resonancia magnética nuclear, que el núcleo caudado, una pequeña estructura cerebral, es más pequeña de lo normal en aquellos que se sienten infelices. La anhedonia anula parcial o totalmente la capacidad de que estas personas puedan experimentar sentimientos agradables y aparece indefectiblemente como síntoma en enfermedades mentales graves. Este hallazgo, que va a permitir que se agilice el diagnóstico de enfermedades como la depresión y la esquizofrenia, vincula por primera vez la tristeza con el volumen de una zona del cerebro, y en concreto con una de las que hace posible el aprendizaje de actitudes que causan placer. Si Mickey Mouse tuviese una cabecita de alfiler andaría mohíno por Disneylandia, fabulando que Donald y Goofy maquinan teribles conspiraciones contra su integridad física o moral. Por su parte, Buda Gautama, por más poses de contorsionismo que hubiera ensayado, jamás habría alcanzado el nirvana con una cabeza pequeña, y la postura del loto solamente le habría provocado una lumbalgia de campeonato y numerosas visitas al fiosioterapeuta.

El desamor duele físicamente

El cerebro procesa en el mismo área el dolor que te causa una patada en los genitales y el que te provoca tu pareja cuando la descubres en la cama con un señor o una señora que no eres tú mismo (si practican el sexo bajo, frente o sobre un espejo es de pensar que la circunstancia no te causará ningún dolor físico o emocional, salvo que la luna se fragmente y se te clave alguno de los añicos). Y es que la ciencia médica acaba de probar que el dolor sentimental al igual que el físico movilizan la actividad de la corteza cingulada anterior, responsable de convertir el impulso emocional en un dolor que incluso puede llegar a dejar secuelas crónicas. Los pacientes, pues, no mienten cuando explican que la traición o la pérdida de su chico o de su chica (por ser políticamente correcto) la han vivido como si le hubiesen acuchillado por la espalda o le hubiesen dado con un mazo en la boca del estómago. La científica que ha realizado los escáneres cerebrales para esta investigación opina que el cerebro asocia con idéntica respuesta el dolor físico y el dolor emocional porque para garantizar la supervivencia de nuestra especie son tan necesarias las relaciones sociales como mantener la integridad de nuestro cuerpo. Ambos tipos de daño sirven de advertencia para que nos protejamos de sus consecuencias y adoptemos medidas para afrontarlas.

Los viejos son más felices

Los científicos no dan crédito a la última macroencuesta realizada entre 50.000 personas que demuestra que las personas ancianas son más felices que las jóvenes. La clave está en que pese a que padezcan más enfermedades, también le exigen menos a la vida y obviamente sufren mucha menos ansiedad que los que cada día estamos obligados a verle el careto al jefe. No me extrañaría que un día se descubriera que, en realidad, los abuelos fingen más enfermedades de las que tienen para darnos lástima y que les dejemos en paz. Que la ciencia revele que uno puede ser feliz compartiendo un viaje del IMSERSO a Benidorm no deja de tener su gracia. Me pido que me receten uno.