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La Coctelera

Categoría: genes

Adios a la quimioterapia para tratar el cáncer

El científico catalán Joan Massagué, director adjunto del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona y director del departamento de Genética y Biología del Cáncer del Memorial Sloan-Kettering Center de Nueva York, ha predicho el fin de la quimioterapia para tratar el cáncer. En un futuro no lejano se irá hacia un tratamiento personalizado del cáncer con diagnósticos más afinados, basados en la genética del tumor y del paciente, lo que permitirá sustituir la agresiva quimioterapia por medicamentos específicos de nueva generación. Massagué ha explicado que existen ya algunos tratamientos específicos para seis u ochos tipos de cánceres (como el de leucemia mieloide crónica, o el de algún tipo de pulmón) de los doscientos que se conocen, y que el reto para las próximas décadas es seguir trabajando en esta línea. Para el científico estos tratamientos supondrán la normalización del cáncer como una enfermedad más, con un repertorio de medicamentos definidos y un tratamiento concreto.

Escuchado en La mañana en vivo RNE 5

Ruido y sordera

Los jóvenes se están quedando sordos cada vez más precozmente por sobreexposición al ruido y padecen un tipo de hipoacusia muy concreta, causada por escuchar música a volumen intenso en las discotecas y también a través de auriculares. Es probable que haya también una predisposición genética, ya que hay personas que frente a una misma exposición al ruido, tienen un sistema más resistente, aunque en la sordera también puede haber factores alimentarios o incluso de consumo de fármacos que tienen efectos ototóxicos, como algunos antibióticos o la aspirina. España es uno de los paises más ruidosos del mundo.
Entrevistamos al dr. Enrique Alejandro López Poveda, físico, experto en audiología y profesor de la Universidad de Salamanca.

El sueño de la inmortalidad

¿Cuál es el origen del envejecimiento humano? ¿Es verdad que comienza a los 30 años? Se lo preguntamos al catedrático de fisiología Francisco Mora, uno de los especialistas más prestigiosos del mundo en envejecimiento cerebral. Francisco Mora, autor de "El sueño de la inmortalidad" responde si depende nuestro envejecimiento de un programa ya inscrito en nuestros genes o se trata de un proceso no programado cuya dirección depende de la voluntad del individuo y nos introduce en la relación cerebro-envejecimiento a partir de las últimas aportaciones de la neurociencia y de las ciencias biológicas en general, que han echado abajo muchos de los dogmas preestablecidos sobre el envejecimiento y que podrían hacer cambiar no sólo el estilo de vida de mucha gente, sino el marco social de referencia en el que el individuo “viejo” se mueve.

Escucha la entrevista en rtve.es

Bebés de piedra

Reportaje en Radio 5 sobre una extraña enfermedad genética que termina atrapando a los bebés en una coraza de huesos.

Trasplante de células madre de cordón salva vida a hermano

El primer caso de bebé seleccionado genéticamente para que las células madre de su hermano salvasen la vida de su hermano, gravemente enfermos de una anemia congénita y condenado a morir antes de cumplir 30 años. Afortunadamente, se ha curado.

Genes basura

La especie humana está cayendo en picado y lejos de mejorar, se enfanga. Es la conclusión a la que ha llegado el prestigioso científico de la Universidad de Londres Steve Jones, que ha comprobado echando un vistazo a su alrededor que los avances en medicina y en tecnología han alterado el curso de la evolución genética al punto que, a diferencia de lo que había ocurrido durante los últimos seis millones de años, en el último siglo ya no son sólo los seres más fuertes e inteligentes los que están pasando sus genes a las siguientes generaciones. No cabe ninguna duda de que había más dignidad e integridad intelectual en los primeros homínidos bípedos que en muchos de los personajes que se dejan ver por la tele en el siglo XXI. Los Sahelanthropus tchadiensis (con una antigüedad de 6 ó 7 millones de años), los Orrorin tugenensis (unos 6 millones de años) y los Ardipithecus (de entre 5,5 y 4,5 millones de años) les daban sopas con ondas a George Bush, y ni se les pasaba por el magín zapatear descoyuntadamente como hace sin ningún rubor el torero Ortega Cano en el programa de televisión Mira quien baila. La degeneración de la especie ha colado en las cadenas de ADN bases moleculares de dudosa procedencia, como el gen de aparcoaquíporquemesaledelosganglioslinfáticos, el damelmaletínquemelollevocrudo, o el subolvolumenalastresdelamadrugada, todos ellos ausentes en los núcleos celulares del Homo ergaster o del Homo heidelbergensis, pero muy presentes en muchos de sus tataranietos más conspicuos y alocados. El director de casting de Gran Hermano es el que mejor sabe que todo está perdido y que nuestra especie rueda sin freno hacia el abismo.

El dedo enhiesto de Javier Bardem

La ciencia ha demostrado que la genética tiene la culpa de que haya gentiles caballeros y gráciles doncellas que con el gesto descompuesto y las mandíbula descoyuntadas le muestran con gracia y orgullo el dedo anular a través de la ventanilla del vehículo tras adelantarle por la derecha y obligarle a derrapar. Ese larguísimo dedito erguido que emerge erecto e indómito sobre sus puños cerrados revela que durante el embarazo de sus santas madres -de las que nos acordamos en voz alta durante la maniobra asociándola indefectiblemente con actividades indecentes propias de colipoterras-, el embrión, convertido ahora en un Fernando Alonso de todo a un euro, habría estado expuesto a una concentración excesiva de testosterona, la hormona sexual masculina que destilan por litros actores célebres como Javier Bardem o Charles Bronson. La investigación científica revela que a consecuencia de la sobre exposición fetal a esta hormona se desarrolla más agresividad, mayor tendencia a la actividad atlética e incluso más habilidades académicas pero, además, estas personas tienen como marca genética añadida que sus dedos anulares son más largos de lo normal y los índices más cortos, mostrando una curiosa mano cojitranca que es la que exhiben en sus momentos de mayor arrebato y entusiasmo testosterónico.