Los médicos de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria está llevando a cabo esta semana una campaña informativa para animar a sus pacientes a que abandonen el tabaco. Recuerdan a los fumadores los riesgos que corren, los perjuicios que supone para su salud y la existencia de terapias que pueden ayudarles a dejar este hábito. Fumar es la primera causa evitable de enfermedad, invalidez y muerte prematura. Provoca el 30% de los cánceres que se diagnostican cada año en España, y 60.000 personas mueren anualmente por su culpa. También aumenta el riesgo de padecer cardiopatías y, en el caso de las mujeres embarazadas, incrementa el peligro de aborto.
El nunca suficientemente elogiado grupo musical Los Chunguitos acertó de lleno cuando en una canción exigió “Dame veneno” y en otra gimió “Ay qué dolor”, sugiriendo ambas estrategias terapeuticas como medios para alcanzar la salud plena. Ambas tesis musicales deberían merecer el honor de haber sido galardonadas con algún doctorado honoris causa, dado que el tiempo ha venido a darles la razón, tal y como en su día le pasó a grandes científicos como Arquímedes, Einstein, Hawking o a escritores como Verne o Borges. Se acaba de comprobar ahora que el veneno que inoculan las abejas en nuestros cuerpos con sus picotazos, denominado tertiapina o TPN, podría ser empleado como agente para combatir la hipertensión. Este tóxico, adecuadamente modificado en laboratorio, es capaz de alterar el sistema de comunicación metabólica de las células del corazón y los riñones, manteniendo de esta forma la presión arterial a raya –cabe anotar aquí que Los Chunguitos también mencionaron varias veces las rayas en su prolífica lírica musical, nueva prueba indubitable de su anticipatorio talento investigador-. La Universidad de Pennsilvania se está apuntando, pues, un tanto científico que hay que atribuirle en pleno derecho a los notables rumberos extremeños Enrique, Juan y José Salazar, a los que la historia condenará a sufrir la misma suerte que han padecido tantos sabios ignorados por el mero hecho de haber nacido en España y por acostumbrar a lucir colgantes, patillas, atuendos y peinados poco apropiados para sus inmensos talentos.
Cada poco tiempo se publica un nuevo trabajo que demuestra los beneficios de tomar un par de tazas diarias de té verde. El último llega de Grecia y revela que este producto rebaja la tensión de arterial y previene infartos y anginas de pecho. La clave está en los flavonoides que contiene en su composición, potentes antooxidantes también presentes en el tomate o en el pellejo de las uvas. Es estupendo que podamos recurrir a productos naturales para mantener a raya la hipertensión, una de las principales enemigas que acechan nuestra salud.
Antonio Rial es periodista científico en Radio Nacional de España en Sevilla. Licenciado y doctor en Medicina en el área de Psiquiatría y doctor en Comunicación Audiovisual. La Junta de Andalucía le ha distinguido con el Premio Andalucía de Periodismo. Finalista del Premio de divulgación médica Boehringer Ingelheim 2008.