Si no tiene posibilidad de dormir siete u ocho horas seguidas, debería buscar un hueco al atardecer para echarse una siesta corta. Lo dicen los expertos, que recuerdan que no dormir lo suficiente altera gravemente la capacidad de concentrarse, merma la memoria a corto plazo y ralentiza la velocidad de procesamiento de la información. Para la mayor parte de las personas, para mantener el cerebro en forma es suficiente dormir una siesta tumbados y a oscuras de entre 10 y 20 minutos. Eso sí, los especialistas recomiendan que pongamos el despertador, ya que si la siesta se prolonga demasiado, también es dañina para la salud, causando malestar y desorientación. Los sindicatos deberían exigir que se instalaran camas en los centros de trabajo para afrontar las disparatadas jornadas laborales españolas. En caso contrario, siempre podemos quedarnos dormidos en el tajo y alegar prescripción facultativa.
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