Los médicos de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria está llevando a cabo esta semana una campaña informativa para animar a sus pacientes a que abandonen el tabaco. Recuerdan a los fumadores los riesgos que corren, los perjuicios que supone para su salud y la existencia de terapias que pueden ayudarles a dejar este hábito. Fumar es la primera causa evitable de enfermedad, invalidez y muerte prematura. Provoca el 30% de los cánceres que se diagnostican cada año en España, y 60.000 personas mueren anualmente por su culpa. También aumenta el riesgo de padecer cardiopatías y, en el caso de las mujeres embarazadas, incrementa el peligro de aborto.
El cáncer en la cabeza y cuello incluye la boca, nariz, senos paranasales, glándulas salivales, garganta y ganglios linfáticos en el cuello. La mayoría comienza en los tejidos húmedos que rodean la boca, la nariz y la garganta. El 85 por ciento de los cánceres en la cabeza y cuello se relacionan con el consumo del tabaco, incluyendo el tabaquismo y el tabaco sin humo.
En la Mañana en vivo en Radio 5 Todo Noticias hablamos de la campaña de concienciación que inician los oncólogos.
No debería fumar, pero si lo hace, hágalo como una mujer. Un estudio de la Unión Europea revela que las mujeres dan menos caladas a sus cigarrillos que los hombres y éstas son menos intensas, por lo que inhalan menos monóxido de carbono y, con él, el resto de las miles de porquerías que lleva asociado el humo. El estudio COMETS se realizó entre 225.000 personas y forma parte de la iniciativa "HELP - Por una vida sin tabaco" lanzada en el 2005 por la Comisión Europea. Lo malo para ellas es que se ha demostrado que fuman más por razones sociales y para aliviar la ansiedad que por atenuar el síndrome de abstinencia, por lo que es más difícil que abandonen el tabaco empleando únicamente fármacos y necesitarían más apoyo psicológico. Las ventajas para la salud de fumar como las mujeres es que el aparato respiratorio recibe menos humo, pero se me ocurre que la técnica podría perfeccionarse soplando cada calada en vez de inhalarla. No entraría ningún elemento tóxico en nuestro organismo y los cigarrillos terminarían consumiéndose entre los dedos tan frustrados y tristes que serían ellos los que terminarían dejando a los fumadores.
Un estudio realizado en un hospital de Barcelona revela que hombres y mujeres tienen distinta motivación para mantener el hábito del tabaco. Para los hombres fumar tiene que ver más con relacionarse con los demás y, de hecho, asocian encender un pitillo con consumir alcohol. Las mujeres fuman en buena parte para aliviar situaciones de ansiedad o estrés y están más dispuestas que los varones a abandonar el hábito si disponen de ayuda médica. En ambos sexos temen los efectos adversos del síndrome de abstinencia y las mujeres, además, manifiestan su preocupación por ganar peso cuando tiren a la papelera su último paquete de tabaco.
Ya se sabe que es horroroso fumar: te deja las arterias destrozadas y a pique de un repique. No obstante, los fumadores puede que no tengan que renunciar a todos sus placeres ya que un estudio sugiere que aquellos que además de engancharse a la nicotina son adictos a la cafeína o a la teína tienen menos riesgos de padecer un infarto cerebral. La clave está en el efecto antioxidante del café y del té, que actúan como protectores de los malolientes vasos sanguíneos de los aficionados al fumeque. Eso sí, beban café con moderación, ya que entre sus efectos está también el de subir la tensión y ésa es una mala circunstancia cuando las cañerías están sucias por el tabaco y el colesterol.
Antonio Rial es periodista científico en Radio Nacional de España en Sevilla. Licenciado y doctor en Medicina en el área de Psiquiatría y doctor en Comunicación Audiovisual. La Junta de Andalucía le ha distinguido con el Premio Andalucía de Periodismo. Finalista del Premio de divulgación médica Boehringer Ingelheim 2008.