Ahora resulta que los beneficios cardiosaludables de la dieta Mediterránea no son tan exclusivos como se pensaba hasta ahora. Será porque los americanos nos tenían celillos con esto del aceite de oliva y el tomate raf; pero lo cierto es que se han propuesto demostrar que la clave para prevenir infartos y anginas de pecho está en aligerar de calorías el plato. De hecho, un estudio (vía Reuters) revela que un paciente que haya sufrido un colapso en las arterias de su corazón está igualmente protegido de recaídas con una dieta de fruta y hortalizas que con una que se fundamente en rebajar calorías. En todo caso, se pongan como se pongan, siempre seguirá siendo una majadería comparar nuestro sublime y rotundo gazpacho con la insípida y eructante cocacola ligth.


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