¿Por qué demonios hay personas capaces de ir por la calle ataviados con bermudas de flores y camisetas de color rosa chicle mientras otras se mueren de vergüenza sólo de pensar en la posibilidad de llevar una mancha en la camisa? La respuesta está en que los hiper tímidos sufrieron un mal cableado del cerebro durante la infancia; en concreto en la amigdala, una de las regiones que actúa como centro regulador de nuestras emociones. Es lo que acaba de probar un estudio que se ha llevado a cabo con monos. Cuando se estimuló a un grupo de crías ese área del cerebro llegaron a desarrollar un altísimo nivel de ansiedad y timidez incluso ante las situaciones habituales. Esa actitud la mantuvieron en su edad adulta, cuando ni siquiera eran capaces de mirar al rostro a otros miembros de su grupo.

Si eres tímido, exige a papá y a mamá el libro de reclamaciones.