El bollo relleno de chocolate embadurnado en crema de trufas rellenas de fuagrás puede tener sus días contados. El gobernador del estado de California Arnold Schwarzenegger, célebre por su desbordante musculación corporal, su endeble cerebro y por sus papeles cinematográficos en películas de arte y ensayo como Terminator y Conan el Bárbaro ha prohibido el uso de grasas trans en todos los restaurantes bares y chiringuitos playeros de su región. Estos lípidos, una porquería untuosa que atasca las arterias y provoca infartos, se consiguen tras un proceso químico denominado hidrogenación. Entre sus efectos destaca que mejoran la conservación y dan el característico sabor dulzón y la textura fofa a buena parte de las chucherías y dulces envasados. Sabiendo como se las gasta el ex mister universo, no sería extraño que los traficantes de bollycaos que traten de vender su mercancía prohibida en la puerta de los colegios acaben recibiendo un misil térmico teledirigido. Sayonara baby.