Las plantas también se estresan. De hecho, es conocido que cuando una planta de tomate comprueba que se acerca el representante de Orlando en su comarca se arruga y se amuerma, dado que sabe de sobra que es muy difícil para ella plantarle cara (lo de plantar es un verbo que les viene al pelo). Científicos de la Universidad del País Vasco están analizando cuáles son las superplantas que resisten mejor las condiciones de estrés como la falta de agua, el exceso de calor o los ataques verbales de los jornaleros descamisados y beodos armados con tijeras de podar. Los investigadores planean hacer una selección genética para elegir las plantas idóneas para llevar a cabo las repoblaciones forestales en estos tiempos de cambio climático. El secreto de la fortaleza reside en que algunos árboles y plantas tienen capacidad de acumular antioxidantes, como la vitamina E, que los hace más resistentes a cualquier circunstancia. Las más debiluchas serán abandonadas a su suerte en campos y macetas, padeciendo sus penas y ansiedades, anhelando que alguien las mime. Los sauces llorones ya les han exigido a la Seguridad Socia que les receten un chute de Prozac.