Vinicius de Moraes escribió y Antonio Carlos Jobim puso música en 1962 a una celebérrima bossa nova en la que describía minuciosamente la manera de caminar por la calle de una chica brasileña de 18 años llamada Heloísa Eneida Menezes Paes Pinto, conocida como Helô Pinheiro, que vivía sobre la calle Montenegro del barrio de Ipanema, en Rio de Janeiro. Jobin y Moraes, sentados en los veladores del café Veloso la veían caminar hacia la playa, completamente ajena a la expectación que el movimiento de sus piernas y caderas levantaban entre los transeúntes. Ahora científicos escoceses han descubierto que es posible determinar la calidad y extensión de los orgasmos vaginales sencillamente observando la manera de caminar de las mujeres. La clave de la felicidad sexual está en la mayor elasticidad de la musculatura de piernas y caderas, que favorecen, en su momento, la fase de excitación de la vagina. Los científicos adelantan que este descubrimiento abre un nuevo camino al tratamiento de las disfunciones sexuales femeninas, ya que un adecuado entrenamiento de determinados grupos musculares les permitirá gozar más. En suma, que la chica de Ipanema, si tenía pareja, se lo debía de pasar bomba.