Investigadores de Estados Unidos acaban de demostrar que es imprescindible dar 300 saltitos diarios para mantener el esqueleto en condiciones óptimas de mineralización y evitar así fracturas y osteoporosis. Eso sí, lo ideal es practicar estos ejercicios con el asesoramiento adecuado, ya que es recomendable ir aumentando progresivamente la complejidad de los botes, implicando cada vez a más grupos musculares e ir sumando en sus entrenamientos territorios anatómicos tan remotos como los cuerpos cavernosos, la musculatura lisa del recto o el abductor superior de las aletas nasales, pongo por caso. Así es que si tiene la espalda hecha polvo, si sus huesos son frágiles cuales estructuras crisálidas (vulgo capullos), si se encuentra más débil que Marco el Día de la Madre, no dude en comprarse una comba. Salte sin fin y no atienda en sus volatines a las murmuraciones y cotilleos de las personas intrigantes y desocupadas que se encuentre a su paso por las calles y plazas, que seguramente envidiarán su jovialidad saltarina, su antídoto para combatir el paro de sus articulaciones.