La ciencia ha demostrado que la genética tiene la culpa de que haya gentiles caballeros y gráciles doncellas que con el gesto descompuesto y las mandíbula descoyuntadas le muestran con gracia y orgullo el dedo anular a través de la ventanilla del vehículo tras adelantarle por la derecha y obligarle a derrapar. Ese larguísimo dedito erguido que emerge erecto e indómito sobre sus puños cerrados revela que durante el embarazo de sus santas madres -de las que nos acordamos en voz alta durante la maniobra asociándola indefectiblemente con actividades indecentes propias de colipoterras-, el embrión, convertido ahora en un Fernando Alonso de todo a un euro, habría estado expuesto a una concentración excesiva de testosterona, la hormona sexual masculina que destilan por litros actores célebres como Javier Bardem o Charles Bronson. La investigación científica revela que a consecuencia de la sobre exposición fetal a esta hormona se desarrolla más agresividad, mayor tendencia a la actividad atlética e incluso más habilidades académicas pero, además, estas personas tienen como marca genética añadida que sus dedos anulares son más largos de lo normal y los índices más cortos, mostrando una curiosa mano cojitranca que es la que exhiben en sus momentos de mayor arrebato y entusiasmo testosterónico.
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No me gusta el Bardem, por muy largo que sea su dedo........lo siento.
No domino la tecnica esa del dedo, quizas por una falta de testosterona de mi santa madre,o quizas porque me falte el nivelazo academico que parece acompañar al poseedor del engendro
Bueno, sí, ¿que pasa?, a mi me gusta el armonico sonido del claxon.
Buen finde Sr.Rial.
Buen finde, con o sin el dedo enhiesto...
Muy agudo Antonio , muy bien explicado y yo añadiría que mientras hacen el gesto hay 3 dedos apúntando a quién lo hace ¿por qué será ...?
Un saludo
galería59: En el fondo, al monstruo le avergüenzan sus deformidades...
poca testosterona sera la que tengo yo, ni soy agresiva, ni atletica ni siquiera academica :-(, lo ultimo es mas grave :-)
merce-hola: bueno, lo que sí tienes es amabilidad, por el hola digo...
¡Excelente! Una vez más la ciencia nos ayuda a mitigar un poco el sentimiento de culpa por nuestras agresiones.
En realidad no es mi estilo pelear con las personas de otros coches, y la primera vez que lo hice la semana pasada, sucedió que yo era quien NO tenía la razón.
Un saludo.
http://octavio-psiquiatrico.blogspot.com/
Yo, como soy muy bestia, al igual que soy partidario de la castración física a los violadores (me importan un carajo los chutes de testosterona que recibieron en su seno materno), a los salvajes que te ponen en apuros en carretera y acompañan su acción con dedito, se lo cortaba sobre la marcha (el dedito, me refiero).
Octavio, Tocayo: Creo que la castración del dedo sería una buena alternativa de bajarles la testosterona. Otra sería la extracción testicular, que los convertiría en niños cantores, aptos para cualquier coro infantil...