Bianca Castafiore, la obesa cantante de ópera que protagoniza algunas de las historietas más jugosas de Tintín, probablemente sufrió en su infancia una infección por estreptococos. La ciencia médica relaciona el contagio de esta bacteria en la edad temprana y el desarrollo de una personalidad obsesivo compulsiva: un carácter fuerte, rígido, deshinbido y perfeccionista que traía por la calle de la amargura al capitán Haddock, que huía como de la peste de los trinos de la soprano. La crueldad del dibujante y guionista Hergé no tuvo límites, pues si la hubiese puesto a dieta desde niña su sistema inmunológico habría sido más fuerte, habría evitado la infección estreptocócica y su carácter no se habría desviado tan gravemente. Una Castafiore dulce, risueña, delicada y seductora habría enamorado por fin al beodo y atribulado Haddock, al que la mente equilibrada de la artista habría dejado de rebautizar como Kodak, Harrock o Karpock. ¡Cuán diferente habría sonado su interpretación del Aria de las joyas de la ópera Fausto de Gounod: "¡Ah! Me río de verme tan bella en este espejo..." (Ah, je ris de me voir si belle en ce miroi)!