Los gobiernos y las autoridades sanitarias están preocupados por el aburrimiento que puedan padecer nuestros cerebros mientras dormimos. Científicos belgas acaban de probar mediante imágenes de resonancia magnética nuclear y electroencefalogramas que el cerebro mantiene una actividad intensa durante la fase de sueño profunda, la NREM. En concreto están activadas determinadas áreas relacionadas con la consolidación de la memoria, como el girus frontal inferior; pero también están muy despiertos el córtex cingulado anterior o el giro del parahipocampo. Tras conocer estos avances científicos, muchos ayuntamientos han concluido que el descanso de nuestros cuerpos no debe ser obstáculo para que las masas encefálicas participen de actividades de ocio y jaraneo, y han decidido convocar para ellas una noche en blanco en la que las calles se amenizarán con actividades de música, danza, teatro, circo, poesía y artes visuales. Se ha contratado en carnicerías y en afamados tanatorios a personal especializado que se encargará de trasladar en carretillas a los encéfalos más dinámicos, comprometiéndose a no desparraramar ni un solo fragmento de materia gris y a no extraviar ninguna neurona. Quirófanos neurotraumatológicos y salas de disección se abrirán para que un supuesto cirujano forense malayo exhiba su talento en un espectáculo sobrecogedor en el que, ante un espejo, se extraerá a través de la nariz un núcleo calloso empleando una aguja de coser sin lesionar ninguna de las estructuras del córtex. En la calle, sobre un cable de acero extendido a 120 metros sobre el suelo, un actor disfrazado de Sigmund Freud caminará con los ojos cerrados y las manos y los pies encadenados. Se ha prohibido terminantemente a los cerebros asistentes jalear ¡Cáete cabrón!