Manejarse en Internet no solamente modifica nuestros hábitos de vida, sino que está alterando nuestros cerebros física y funcionalmente. Es lo que ha descubierto el neurocientífico de la Universidad de California Gary Small, que ha comprobado mediante imágenes de escáner que los circuitos nerviosos de los internautas tienen multiplicada la capacidad para procesar la información y tomar decisiones rápidas. La desventaja es que el cerebro es extremadamente proclive a crear y reforzar nuevos sistemas neuronales, y no es difícil desarrollar adicción a la red y terminar padeciendo un trastorno psicológico por déficit de atención. Según el dr. Small, los "nativos digitales" tienen tendencia a mantenerse en continua búsqueda, perdiendo parcial o completamente la capacidad para interpretar y desarrollar emociones y lenguaje corporal. Gary Small recomienda a los individuos googuelizados que tomen conciencia de su problema y se apresuren a establecer o a reforzar sus lazos afectivos fuera de Internet. Para algunos de ellos ya será tarde, y cuando vayan a dormir buscarán en vano las teclas CTRL. + ALT + SUPR entre los botones del pijama de su amado o amada.