El virus del resfriado provoca una verdadera tormenta en nuestro sistema inmunológico causando una respuesta desproporcionada caracterizada por abundantes mocos, estornudos y dolores de cabeza. Una investigación ha demostrado que cuando asoma por la faringe el pobre rinovirus, nuestro organismo lo recibe con un ataque de histeria, ordenando inflamaciones y secreciones impropias de personas civilizadas. Los científicos estudian ahora la forma de educar al centenar de genes implicados en el asunto para que no exageren la respuesta, lo que también será útil para tratar enfermedades más graves, como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.