No debería fumar, pero si lo hace, hágalo como una mujer. Un estudio de la Unión Europea revela que las mujeres dan menos caladas a sus cigarrillos que los hombres y éstas son menos intensas, por lo que inhalan menos monóxido de carbono y, con él, el resto de las miles de porquerías que lleva asociado el humo. El estudio COMETS se realizó entre 225.000 personas y forma parte de la iniciativa "HELP - Por una vida sin tabaco" lanzada en el 2005 por la Comisión Europea. Lo malo para ellas es que se ha demostrado que fuman más por razones sociales y para aliviar la ansiedad que por atenuar el síndrome de abstinencia, por lo que es más difícil que abandonen el tabaco empleando únicamente fármacos y necesitarían más apoyo psicológico. Las ventajas para la salud de fumar como las mujeres es que el aparato respiratorio recibe menos humo, pero se me ocurre que la técnica podría perfeccionarse soplando cada calada en vez de inhalarla. No entraría ningún elemento tóxico en nuestro organismo y los cigarrillos terminarían consumiéndose entre los dedos tan frustrados y tristes que serían ellos los que terminarían dejando a los fumadores.