Si lo está pasando mal, abrace y bese a su pareja a diario, es la mejor terapia para rebajar la concentración en la sangre de cortisol, la hormona del estrés. Si encima, practica sexo a menudo, miel sobre hojuelas. Lo ha demostrado un estudio realizado en Alemania que publica la revista Psychosomatic Medicine, en el que se les hicieron análisis de sangre a medio centenar de parejas durante una semana. Las que dijeron mantener más contacto físico durante un día determinado, ya fuera sexual o sólo estar abrazados o cogidos de la mano fueron los que tenían niveles más bajos de la hormona cortisol. En especial, el efecto reconstituyente se comprobó en las parejas con más problemas laborales, lo que sugiere que el contacto físico afectivo amortigua los efectos del estrés. El asunto es relevante, puesto que el estrés altera el sistema inmunológico y deja el organismo a merced de cualquier enfermedad asquerosa, desde las infecciones hasta el cáncer o el infarto cerebral o de miocardio. La mayoría de las parejas elegidas para el estudio estaban casadas y cuanto mayor era la manifestación física del afecto en un día, menores eran los niveles de cortisol. La relación de intimidad que más les relajaba no era idéntica en todos ellos: para algunos eran suficientes los abrazos y besos, mientras otros necesitaban practicar sexo para rebajar el cortisol.