A Humphrey Bogart no se lo llevó por delante un gangster malencarado, sino un cáncer de pulmón. Llama la atención que otros héroes cinematográficos nacionales de la misma talla, como Andrés Pajares o Fernando Esteso, que también llenaron las pantallas de humo de tabaco, no hayan padecido la misma enfermedad. Una de las posibles explicaciones le acaba de ofrecer la ciencia médica, que ha probado que beber vino tinto reduce el riesgo de desarrollar cáncer pulmonar un 60%, especialmente entre los ex fumadores. El estudio, realizado en Estados Unidos, hizo un seguimiento clínico durante seis años a más de 84.000 hombres de entre 45 y 69 años, de los que 210 desarrollaron un tumor en el aparato respiratorio. Se comprobó que los que tomaban vino tinto tenían un 2% menos de probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón por cada copa de vino que consumían por mes. La investigación concluye que compuestos presentes en el tinto, como el resveratrol o los flavonoides son claves en la protección de la carcinogénesis pulmonar, unos productos que no existen en el vino blanco ni en las bebidas de alta graduación alcohólica. Lo cierto es que, de haberlo sabido antes, Humphrey Bogart podría haber compensado parcialmente el riesgo de fumar un pitillo tras otro en Cayo Largo o en Casablanca bebiendo riojitas en vez de copas de güisqui. Esteso y Pajares fumaron y bebieron tinto en cumbres cinematográficas como Los Bingueros, Yo hice a Roque II o Los energéticos y, afortunadamente, están libres de la enfermedad.

