Los ictus o accidentes cerebrovasculares son una de las principales urgencias médicas. Si se tratan pronto, la mayoría de los pacientes pueden reanudar sus vidas con normalidad, pero si la crisis no se atiende en las tres primeras horas, el riesgo de que dejen secuelas es alto.
Científicos holandeses han desarrollado un método para descifrar, interpretando imágenes del cerebro, qué y a quién estamos escuchando. Para ello se emplea una batería de neuroimágenes obtenidas con resonancia magnética. Los datos se analizan con un programa informático que es capaz de extraer la información oculta en el cerebro. Estas “huellas neuronales” que se obtienen en la corteza auditiva son sólo un primer paso para acabar descifrando algo mucho más complejo: nuestro propio pensamiento.De momento, los resultados han permitido conocer que el procesamiento del sonido se expande por la masa encefálica más de lo que se pensaba hasta ahora. ¿Imaginan las posibilidades que se abrirán cuando podamos someter a alguien a un lector de pensamiento? Infinidad de personajes ilustres quedarían en evidencia si conociésemos qué es lo que piensan de verdad. Quizás también nosotros mismos...¡glub!
Manejarse en Internet no solamente modifica nuestros hábitos de vida, sino que está alterando nuestros cerebros física y funcionalmente. Es lo que ha descubierto el neurocientífico de la Universidad de California Gary Small, que ha comprobado mediante imágenes de escáner que los circuitos nerviosos de los internautas tienen multiplicada la capacidad para procesar la información y tomar decisiones rápidas. La desventaja es que el cerebro es extremadamente proclive a crear y reforzar nuevos sistemas neuronales, y no es difícil desarrollar adicción a la red y terminar padeciendo un trastorno psicológico por déficit de atención. Según el dr. Small, los "nativos digitales" tienen tendencia a mantenerse en continua búsqueda, perdiendo parcial o completamente la capacidad para interpretar y desarrollar emociones y lenguaje corporal. Gary Small recomienda a los individuos googuelizados que tomen conciencia de su problema y se apresuren a establecer o a reforzar sus lazos afectivos fuera de Internet. Para algunos de ellos ya será tarde, y cuando vayan a dormir buscarán en vano las teclas CTRL. + ALT + SUPR entre los botones del pijama de su amado o amada.
Los viejos carcamales que deciden el orden económico mundial necesitan urgentemente practicar algún ejercicio físico. La ciencia médica ha encontrado evidencias de que practicar regularmente deporte aeróbico mejora sustancialmente funciones del cerebro relacionadas con la coordinación y ejecución de tareas. Queda la esperanza de que dejándose el bofe corriendo en algún gimnasio, a alguno de ellos se le encienda la bombilla y se avergüence de que 923 millones de personas de nuestro planeta se encuentran en situación de extrema pobreza. El dato es demoledor: según la ONU, sólo con el 0,7% de los tres billones de dólares que han destinado Estados Unidos y la Unión Europea a sanear bancos, todas estas personas hambrientas podrían salvar sus vidas. Todos los habitantes sensatos de este planeta estamos obligados moralmente a sacar de sus despachos a los políticos y a los banqueros, colocarles un chándal, y obligarles a sudar hasta que sus mentes se iluminen y acaben con la lacra del hambre en el mundo.
Los gobiernos y las autoridades sanitarias están preocupados por el aburrimiento que puedan padecer nuestros cerebros mientras dormimos. Científicos belgas acaban de probar mediante imágenes de resonancia magnética nuclear y electroencefalogramas que el cerebro mantiene una actividad intensa durante la fase de sueño profunda, la NREM. En concreto están activadas determinadas áreas relacionadas con la consolidación de la memoria, como el girus frontal inferior; pero también están muy despiertos el córtex cingulado anterior o el giro del parahipocampo. Tras conocer estos avances científicos, muchos ayuntamientos han concluido que el descanso de nuestros cuerpos no debe ser obstáculo para que las masas encefálicas participen de actividades de ocio y jaraneo, y han decidido convocar para ellas una noche en blanco en la que las calles se amenizarán con actividades de música, danza, teatro, circo, poesía y artes visuales. Se ha contratado en carnicerías y en afamados tanatorios a personal especializado que se encargará de trasladar en carretillas a los encéfalos más dinámicos, comprometiéndose a no desparraramar ni un solo fragmento de materia gris y a no extraviar ninguna neurona. Quirófanos neurotraumatológicos y salas de disección se abrirán para que un supuesto cirujano forense malayo exhiba su talento en un espectáculo sobrecogedor en el que, ante un espejo, se extraerá a través de la nariz un núcleo calloso empleando una aguja de coser sin lesionar ninguna de las estructuras del córtex. En la calle, sobre un cable de acero extendido a 120 metros sobre el suelo, un actor disfrazado de Sigmund Freud caminará con los ojos cerrados y las manos y los pies encadenados. Se ha prohibido terminantemente a los cerebros asistentes jalear ¡Cáete cabrón!
Bianca Castafiore, la obesa cantante de ópera que protagoniza algunas de las historietas más jugosas de Tintín, probablemente sufrió en su infancia una infección por estreptococos. La ciencia médica relaciona el contagio de esta bacteria en la edad temprana y el desarrollo de una personalidad obsesivo compulsiva: un carácter fuerte, rígido, deshinbido y perfeccionista que traía por la calle de la amargura al capitán Haddock, que huía como de la peste de los trinos de la soprano. La crueldad del dibujante y guionista Hergé no tuvo límites, pues si la hubiese puesto a dieta desde niña su sistema inmunológico habría sido más fuerte, habría evitado la infección estreptocócica y su carácter no se habría desviado tan gravemente. Una Castafiore dulce, risueña, delicada y seductora habría enamorado por fin al beodo y atribulado Haddock, al que la mente equilibrada de la artista habría dejado de rebautizar como Kodak, Harrock o Karpock. ¡Cuán diferente habría sonado su interpretación del Aria de las joyas de la ópera Fausto de Gounod: "¡Ah! Me río de verme tan bella en este espejo..." (Ah, je ris de me voir si belle en ce miroi)!
Las personas que viven en el Sur son más felices. Parece un topicazo decir que los países más soleados crían a gente más alegre, pero la ciencia ha terminado demostrando que se trata de una verdad verdadera. Científicos canadienses han comprobado, observando escáneres cerebrales, que en verano y en primavera somos capaces de entonar con vigor y poderío el “a por ellos oé”, mientras en otoño y en invierno a nuestro cerebro le apetece amuermarse con canciones de Jaques Brel o regodearse con funestas predicciones sobre nuestro futuro. La explicación está enlas variaciones en la sangre del cerebro de un neurotransmisor, la serotonina, que aumenta de concentración en los días soleados y que estimula actividades tan comunes como el apareamiento, la alimentación, el sueño y la energía vital. En el ensayo se sometió a 88 personas sanas a una tomografía por emisión de positrones y se evaluó la adhesión potencial de la serotonina, que cuando es más intensa ejerce como una asquerosa pegatina que no deja circular libremente a nuestra serotoninita, dejándonos más tristes que un mono sin plátano. Los potenciales fueron más elevados durante los meses más oscuros y fríos del año, lo que llevaba a los individuos más vulnerables a padecer bajísimos estado de ánimo bajo, a comer en exceso y a necesitar más horas de sueño.
PD: ¡Míra que es triste Brel!. Lo de vivir en Bruselas y en París debe de ser de lo más insano.
Si quieres que tu chica te sea fiel: chúpale el pezón. Si es él tu objeto del deseo acaríciale los genitales. Ambos mecanismos naturales están al alcance de la mano de cualquiera y son algunos de los diseñados por la naturaleza para provocar que se desencadene en el cerebro la síntesis en cascada de la hormona del amor: la oxitocina, que está aumentada en el plasma sanguíneo en las personas que declaran que se estánenamorando. Esta molécula tan simpática se fabrica en la base del cráneo, en la hipófisis, una glándula que se asienta, y no es broma, en un espacio denominado la silla turca (sí, para asombro de todos este cachito de carne es el verdadero responsable de las pasiones turcas y no los chulánganos atezados de la península de Anatolia que se jactan de ello). La oxitocina tiene una doble actividad hormonal y neurotransmisora. Su concentración en la sangre es alta durante los orgasmos y cuando se mantiene una relación afectiva y baja cuando decae el afecto o se producen ciertos desórdenes psiquiátricos. Los mayores chorros de oxitocina los provocan los bebéscuando atacan muertos de hambre el pecho de sus mamás. Neurológicamente la madre enloquece de amor por su chiquitín y sería capaz de matar si alguien se atreviese a apartarlo de ella. Los roedores monógamos mantienen también un nivel alto de oxitocina en su plasma. La factoría Disney debería revelar algún día las caricias oxitocínicas que comparten desde hace medio siglo Mickey y Minnie. Más que nada para tomar nota.
Antonio Rial es periodista científico en Radio Nacional de España en Sevilla. Licenciado y doctor en Medicina en el área de Psiquiatría y doctor en Comunicación Audiovisual. La Junta de Andalucía le ha distinguido con el Premio Andalucía de Periodismo. Finalista del Premio de divulgación médica Boehringer Ingelheim 2008.