Reportaje en Radio 5 sobre una extraña enfermedad genética que termina atrapando a los bebés en una coraza de huesos.
28 Mayo 2009
Reportaje en Radio 5 sobre una extraña enfermedad genética que termina atrapando a los bebés en una coraza de huesos.
30 Marzo 2009
30 mar
Autor: cienciamedica En: células madre genes células
El primer caso de bebé seleccionado genéticamente para que las células madre de su hermano salvasen la vida de su hermano, gravemente enfermos de una anemia congénita y condenado a morir antes de cumplir 30 años. Afortunadamente, se ha curado.
8 Octubre 2008
La especie humana está cayendo en picado y lejos de mejorar, se enfanga. Es la conclusión a la que ha llegado el prestigioso científico de la Universidad de Londres Steve Jones, que ha comprobado echando un vistazo a su alrededor que los avances en medicina y en tecnología han alterado el curso de la evolución genética al punto que, a diferencia de lo que había ocurrido durante los últimos seis millones de años, en el último siglo ya no son sólo los seres más fuertes e inteligentes los que están pasando sus genes a las siguientes generaciones. No cabe ninguna duda de que había más dignidad e integridad intelectual en los primeros homínidos bípedos que en muchos de los personajes que se dejan ver por la tele en el siglo XXI. Los Sahelanthropus tchadiensis (con una antigüedad de 6 ó 7 millones de años), los Orrorin tugenensis (unos 6 millones de años) y los Ardipithecus (de entre 5,5 y 4,5 millones de años) les daban sopas con ondas a George Bush, y ni se les pasaba por el magín zapatear descoyuntadamente como hace sin ningún rubor el torero Ortega Cano en el programa de televisión Mira quien baila. La degeneración de la especie ha colado en las cadenas de ADN bases moleculares de dudosa procedencia, como el gen de aparcoaquíporquemesaledelosganglioslinfáticos, el damelmaletínquemelollevocrudo, o el subolvolumenalastresdelamadrugada, todos ellos ausentes en los núcleos celulares del Homo ergaster o del Homo heidelbergensis, pero muy presentes en muchos de sus tataranietos más conspicuos y alocados. El director de casting de Gran Hermano es el que mejor sabe que todo está perdido y que nuestra especie rueda sin freno hacia el abismo.
!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->26 Septiembre 2008
La ciencia ha demostrado que la genética tiene la culpa de que haya gentiles caballeros y gráciles doncellas que con el gesto descompuesto y las mandíbula descoyuntadas le muestran con gracia y orgullo el dedo anular a través de la ventanilla del vehículo tras adelantarle por la derecha y obligarle a derrapar. Ese larguísimo dedito erguido que emerge erecto e indómito sobre sus puños cerrados revela que durante el embarazo de sus santas madres -de las que nos acordamos en voz alta durante la maniobra asociándola indefectiblemente con actividades indecentes propias de colipoterras-, el embrión, convertido ahora en un Fernando Alonso de todo a un euro, habría estado expuesto a una concentración excesiva de testosterona, la hormona sexual masculina que destilan por litros actores célebres como Javier Bardem o Charles Bronson. La investigación científica revela que a consecuencia de la sobre exposición fetal a esta hormona se desarrolla más agresividad, mayor tendencia a la actividad atlética e incluso más habilidades académicas pero, además, estas personas tienen como marca genética añadida que sus dedos anulares son más largos de lo normal y los índices más cortos, mostrando una curiosa mano cojitranca que es la que exhiben en sus momentos de mayor arrebato y entusiasmo testosterónico.
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