Una vulgar caries, un apestoso agujero en una muela, es capaz de provocarnos dolores insoportables que nos empujan a llevar a cabo actitudes y gestos indignos, como el de sacar medio cuerpo por la ventana y agitar los brazos violentamente mientras gritamos a los transeúntes anónimos expresiones malsonantes, un comportamiento que, en general, contrasta con nuestro talante prudente y sosegado, poco inclinado a entablar pendencias con ciudadanos desdentados de baja estofa. Científicos de Oxford acaban de demostrar que los católicos tienen una ventaja sobre los ayunos de fe, ya que la mera visión de una estampa de la Virgen María es capaz de aliviarles de cualquier calvario. Las pruebas se han realizado con voluntarios creyentes y ateos a los que después de mirar imágenes religiosas se les sometió a choques eléctricos de una duración de doce segundos. Los escáneres cerebrales demostraron que en aquellos que tenían fe el dolor activaba en el cerebro la corteza prefrontal ventrolateral derecha, una región encargada de evaluar y regular el dolor, logrando que menguara el sufrimiento en un doce por ciento, algo que no ocurría entre los voluntarios ateos, que se quedaban fritos y llorosos, murmurando entre dientes palabras soeces contra los sádicos científicos oxonienses que activaban el suplicio eléctrico.